CARTAS DE WILHELM LEIBL A SU MADRE
Wilhelm Leibl (1844 - 1900) estudió en Munich, y sus primeros cuadros son de factura amplia y libre, que le valió los elogios de París, donde pasó un año y fue influenciado por Courbet. Pero más tarde se inclinó por un realismo minucioso. El cuadro en el que trabajaba en el momento de escribir esta carta se titula: "Tres campesinas en una iglesia de pueblo", y está actualmente en la Kunsthalle de Hamburgo. Tardó cuatro años en acabarlo. Sin duda, pasada la Edad Media, ningún pintor había consagrado tantas fatigas y tiempo a una sola tela. Otras cartas relatan los avances de la misma en el curso de los años
Berbling, 18 de marzo de 1879
Aquí, en el campo, y entre todos los que viven cerca de la naturaleza, es fácil pintar con naturalidad. Mi estancia en Munich ha servido para confirmarme que pintar en esta ciudad es simplemente una costumbre que debemos al savoir-faire y a la observación perspicaz, pero desprovista de sentimientos originales, o de visiones independientes. Aunque se la llame pintura histórica, de género o paisaje, no es arte, sino solamente una copia superficial de cosas familiares hasta la saciedad.
Berbling, 20 de mayo de 1879
Realmente hace falta una gran paciencia para llevar a término un cuadro tan difícil y minucioso, en estas circunstancias. La mayor parte del tiempo he pintado literalmente con desprecio de mi vida. Porque en la iglesia hace un frío glacial, diríais que sepulcral, que me congela los dedos; y es tan oscura que a veces tengo dificultad en estudiar con la precisión necesaria lo que estoy haciendo en este momento. Inútil es decir que, en un trabajo así, resulta fallido el menor intento de fijar fechas de terminación. Haceos a la idea de no verme representado en la exposición de Munich. Pero quedad tranquila. Aunque este cuadro no pueda exponerse, no dejará de causar efecto. Varios campesinos lo han visto últimamente , y su reacción maquinal ha sido juntar las manos frente a él. Uno dijo: "Es un cuadro de maestro". Porque el juicio de un simple campesino me ha importado más, en toda mi vida, que el de los pretendidos pintores, y esta exclamación del campesino me parece un feliz presagio.
Noviembre de 1879
Hacéis mal en creer que el cuadro está casi terminado. Al verlo cesaríais de una vez por todas de creer que tal cosa pueda pintarse en el plazo que suponéis. Si trato de ir aprisa, lo pago siempre muy caro, porque la visión de las partes pintadas con apresuramiento me molesta tanto, que no puedo dejarlas así, y debo borrarlas completamente, a fin de rehacerlo todo.
26 de junio de 1880
Me harto de trabajar y de sudar para avanzar tan sólo unas pulgadas al día. Ello bastaría para volver loco a cualquiera, y exige una paciencia a toda prueba.
No puedo quejarme de mi salud; muy al contrario, me encuentro muy bien, aunque sigo trabajando diariamente en la iglesia. He tenido desgracia en este cuadro. Por ejemplo, no podía acabar las manos de la última figura, porque estaban ya muy avanzadas cuando el modelo tuvo un forúnculo y una inflamación ocular, de forma que tampoco pude acabar la cabeza. Mi paciencia ha sido puesta a prueba duramente.
Leibl acabó finalmente el cuadro durante el verano de 1881.
