Flora de "OS ANCARES"

Author: SENIOR-PON /

FLORA DE OS ANCARES

En la fraga o bosque autóctono de hoja caduca predomina el roble, junto con otras especies de árboles.
El avellano da energía a la vida del bosque, echa multitud de ramas desde la base y acaba en una copa extendida. Tiene hojas de forma acorazonada que acaban en punta y caen en el otoño. Su fruto, la avellana, madura en el otoño envuelto en una cáscara.
Está acompañado del espino albar, el fresno, el arce, y de otras plantas como las nuezas negras, primaveras o zarzas.
La posición de la sierra de Os Ancares (extremo de la cordillera Cantábrica), la gran altitud de sus cumbres y el hecho de ser una de las áreas menos deterioradas de Galicia, le confieren una elevada importancia ecológica.
Esta sierra posee algunos de los bosques más importantes y mejor conservados de toda Galicia.
Los grandes troncos centenarios de los robles, que tienen sus ramas desgajadas por el temporal o por los rayos, dejan agujeros en sus heridas, dando posibilidades de hospitalidad a otros seres vivos.
El roble ofrece hogar y despensa a unas 300 especies de animales.
Este árbol es el representante más abundante en los bosques gallegos autóctonos; puede llegar a alcanzar hasta 50 m. de altura y vivir hasta 1.000 años. Está acompañado en el bosque por distintos árboles y vegetación.
Junto al roble viven en el bosque muchas especies de hierbas y arbustos, entre los que podemos encontrar el brezo blanco, el arándano, el helecho común, la lúzula grande, la saxífraga, el sello de Salomón, la escorodonia…Todas ellas dan color en la primavera y principios medicinales.
Las bellotas son el fruto de los robles. La caída de la hoja del roble en el otoño proporciona elementos nutritivos para el suelo. Su madera es dura, pesada y resistente a la putrefacción. Su corteza se utilizaba para curtir el cuero
Los robledales en Galicia constituyen un referente cultural relacionado con el culto a los árboles; siempre están al lado de las iglesias y santuarios o de campos de fiestas o ferias.
Los abedules no pasan inadvertidos en el entorno debido al contraste de su corteza blanca plateada. Tienen capacidad de adaptación a condiciones de clima y suelo severas; por lo que pueden estar hasta los 1.700 m. de altitud. Conviven con arbustos y plantas como el codeso, la valeriana o el trovisco macho.
Los pinos están verdes todo el año. El pino silvestre puede vivir a más de 1,000 m. de altitud, pues se adapta bien al frío.
En las alturas, el bosque deja paso al matorral. El matorral es muy diverso, tanto en plantas como en tamaños; su altura puede oscilar entre unos centímetros y 4 m., constituyendo un bosque en miniatura.
Los matorrales tienen un gran valor, ya que pueden constituir el paso anterior a la formación del bosque.
Os Ancares, unas montañas con 500 millones de años. En el matorral, en la ascensión al pico Tres Bispos, con 1.792 m., se puede ver el codeso y el brezo en las alturas próximas a los 1.700 m. En la cumbre veremos el enebro común y la genciana.
El serbal de cazadores es de vital importancia para muchas aves y fauna diversa. Sus frutos, en grandes racimos, permanecen mucho tiempo maduros en el árbol, desde los meses de otoño hasta principios del invierno. Esto permite la alimentación de los animales en épocas de escasez.
Este árbol aparece siempre mezclado con otras especies, como el roble; resiste bien el frío, superando los 1.000 m. de altitud.
El acebo, que no sobrepasa los 10 m. de altura, está siempre verde, con hojas espinosas. Es una especie muy resistente al frío y de crecimiento lento. Hay acebos machos y hembras. Estos últimos, en el otoño e invierno, tienen frutos de color rojo. A veces el acebo forma acebedos, bosques espesos y cerrados. Tienen una gran importancia ecológica.
El tejo es un árbol escaso en Galicia.
Los tejos pueden llegar a vivir cientos de años. Aparecen mezclados con otros árboles en la fraga (bosque mixto caducifolio).
Conservan su hoja de color verde oscuro todo el año y tienen un fruto inconfundible de color rojo, con una envoltura carnosa.